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Desarrollo de software onshore, offshore y nearshore

Desarrollo de software onshore, offshore y nearshore

La externalización del desarrollo de software es una opción cada vez más utilizada por las empresas que quieren cubrir la falta de competencias tecnológicas de sus negocios. A la hora de contratar un servicio de estas características, es importante valorar cuál de sus modalidades se adapta mejor a nuestras necesidades.

El outsourcing o tercerización es, para cualquier compañía, una decisión estratégica que implica la incorporación de un proveedor externo a su cadena de valor. La delegación de competencias permite a las organizaciones mejorar su rendimiento al centrar sus esfuerzos en las actividades propias de su core business. En el caso concreto del desarrollo de software y de aplicaciones, significa dejar en manos ajenas la conceptualización, el diseño, la implantación y el mantenimiento de soluciones tecnológicas específicas.

En los últimos años, los lenguajes de desarrollo software han evolucionado para dar paso a metodologías cada vez más complejas. Para cubrir estas vacantes de conocimiento, muchas compañías están optando por delegar los servicios de desarrollo a terceros. Según State of Software Development, en 2018 un 52,5% de las empresas encuestadas ya afirmaban haber contratado proyectos de software externos.

El mundo globalizado ha convertido la búsqueda de talento en un trámite mucho más sencillo. Gracias, en parte, a los avances tecnológicos que han aumentado la accesibilidad y que facilitan el trabajo a distancia y de forma remota. En este sentido, existen diferentes tipos de outsourcing en función del lugar donde se encuentra el proveedor de servicios. Si bien es cierto que no existe una opción más o menos adecuada, es importante tener en cuenta las ventajas e inconvenientes que presentan cada una de ellas. A continuación, las definimos para ayudarte a tomar la decisión que mejor se adapte a las necesidades de tu proyecto.

¿Qué significa onshore, offshore y nearshore?

En términos generales, la principal diferencia entre onshore, offshore y nearshore es la distancia que separa la empresa contratante y la contratada. Por ejemplo, en el caso de una firma española:

Onshore: significaría contratar a una empresa de desarrollo de software nacional.
Offshore: supondría asociarse con una compañía asiática o americana.
Nearshore: significaría optar por un proveedor europeo o de un país cercano.

Onshore

La empresa que contrata un desarrollador onshore, en realidad contrata una empresa y/o equipo que trabaja en su mismo país. La ventaja principal de la tercerización de servicios a nivel nacional es la comunicación. Mejor accesibilidad a mayor coste. El hecho de hablar la misma lengua favorece el entendimiento entre las partes. Además, para el proveedor será más fácil integrarse en las rutinas de trabajo del cliente.

Por lo general, se trata de la opción que tiene más éxito en las organizaciones con requisitos legales más estrictos. Las normativas de protección de la propiedad intelectual varían en función del país. En este sentido, optar por un proveedor nearshore asegura al cliente el trabajo dentro del mismo marco legislativo.

La opción onshore también contempla variaciones en si misma, ya que se puede optar por un modelo onsite o offsite. En el primer caso, el empleado o equipo subcontratado trabaja en las dependencias del propio cliente. De este modo, el contratante deberá acondicionar un espacio en su oficina que irá acompañado de otros gastos generales como soporte técnico o material de trabajo.

Offshore

Ya sea gracias al avance de la tecnología para desarrolladores que trabajan de forma remota o a la gran necesidad de desarrollo de softwares de alta calidad, la tendencia offshore está aumentando en los últimos años.

El offshoring se utiliza como sinónimo de deslocalización. Significa dar prioridad a la reducción de costes, optando por empresas situadas en regiones económicamente más asequibles. Habitualmente estas compañías se encuentran en países más lejanos situados en África, Asia o América Latina.

A diferencia del onshore, la externalización de servicios a empresas extranjeras hace emerger la barrera del lenguaje. Se trata de un factor que puede ralentizar el ritmo de trabajo de la empresa. Además, el desajuste cultural puede dañar las relaciones entre equipos si no se trabaja para evitarlo. Por otro lado, el cumplimiento de leyes locales puede ser complejo cuando empresa y proveedor no pertenecen al mismo país.

La diferencia horaria es otro factor decisivo que puede entorpecer el flujo de trabajo. Es probable que la reducción de costes de contratación vaya acompañada de un aumento de la inversión en project management. Cuanto más difícil sea el entendimiento, más necesaria será la gestión entre equipos.

Nearshore

Probablemente el nearshoring es la opción de externalización de software más popular en la actualidad. El principal motivo: combina lo mejor del offshore y del onshore.

También conocida en inglés como in-between choice, representa la asociación con una empresa extranjera localizada en un país cercano (misma zona horaria o parecida). En este caso, se ven potenciadas la comunicación en persona, la comprensión cultural y la construcción de relaciones. Viajar para visitar al equipo es más barato y más rápido, por lo que una colaboración saludable es más fácil de alcanzar.

Buscar un equipo nearshore permite ampliar el horizonte de posibilidades, de manera que es más fácil encontrar equipos bien cualificados. Además, supone una reducción de costes en comparación con un proveedor nacional. 

Millennials: una nueva forma de entender el trabajo

Los millennials son una nueva generación de trabajadores con características, necesidades y demandas que las empresas deben conocer y entender, principalmente por las repercusiones y transformaciones que les exigirá.

Un mercado laboral liderado por la transformación digital

Es imprescindible que la fuerza empleadora actual y futura tome consciencia de los cambios que la nueva generación demanda y necesita, ya que parece ser el único camino para conseguir retener el talento. En este sentido, se hacen evidentes las transformaciones que deben acometer los actuales líderes de las organizaciones públicas y privadas para satisfacer las necesidades de estos profesionales.

Para empezar, cabe destacar que la generación millennial es una generación que, gracias o por culpa del contexto social y económico que les ha tocado vivir, han roto con los estereotipos que en mayor o menor medida les habían inculcado.

Aquellos nacidos a partir de los años 80 buscan encontrar mucho más que un salario y una estabilidad en sus trabajos. Buscan estímulos, crecimiento, aprendizaje y cambio. Buscan, en definitiva, la realización personal.

Así, uno de los principales retos de las empresas es que éstos las perciban como lugares estimulantes en donde desarrollar sus carreras profesionales, puesto que son ellos los que completarán, de forma definitiva, la transformación digital de éstas.

Conocer y entender a los millennials, un gran reto para las empresas

Según un estudio llevado a cabo por Grant Thornton, la búsqueda de un trabajo interesante y motivador es lo más importante para esta nueva generación. En el orden de prioridades, a continuación, figuran las posibilidades de desarrollo profesional, con un 74%; las facilidades para compatibilizar la vida laboral y personal, con un 68%; y el nivel salarial ofrecido, con un 55%.

Se explica en el informe que, efectivamente, los millennials no solo quieren ingresos, sino que quieren también que el trabajo les llene y que lo puedan combinar con otras facetas de su vida. Así, los jóvenes son conscientes del entorno laboral complicado en el que se mueven y se han adaptado a él. Por tanto, esta nueva generación de trabajadores considera clave que sus empleadores potencien el pensamiento innovador, contribuyan al desarrollo de sus habilidades y tengan un impacto social positivo.

Sin embargo, según varios estudios, muchos de ellos no consideran que el modelo actual de trabajo fomente estos factores, y se muestran partidarios de trabajar de forma autónoma a través de las posibilidades que ofrece el entorno digital.

La retención de talento

Muchas compañías ya han empezado a tomar medidas para aumentar su atractivo ante éstos jóvenes profesionales, aunque todavía queda mucho por hacer. Aquí van cinco consejos básicos para empezar a fomentar las medidas de retención de talento que, sin ninguna duda, provocarán a las compañías un gran retorno de la inversión:

1. Plan de carrera: Progresión no siempre significa promoción. Ellos buscan nuevas formas de motivarse y sentirse comprendidos, como, por ejemplo, que la compañía en la que trabajan facilite el aprendizaje en su puesto de trabajo o les ayude a que se muevan en la organización, para ganar experiencia más fácilmente.

2. Conciliación: ofrecer flexibilidad horaria y la posibilidad de trabajar a distancia, aprovechando las nuevas tecnologías, es uno de los puntos principales por los que un trabajador elegiría uno u otro lugar para trabajar. Los datos no mienten: Según un estudio realizado por la Universitat Oberta de Catalunya, el 76% de los españoles que practica el teletrabajo cree que es más productivo cuando trabaja desde casa, ya que puede distribuirse su tiempo y ahorra energía en los desplazamientos, sobre todo en grandes ciudades.

3. Libertad para creatividad y el trabajo en equipo:
si el empleado dispone de tiempo para investigar, leer y dedicarse a sus inquietudes, éste será mucho más creativo durante su jornada laboral.

4. Realización personal: Al fin y al cabo, la empresa no es solo un lugar donde ganar dinero, sino el lugar en el que pasamos más tiempo de nuestra vida, y el ente al que dedicamos gran parte de nuestros esfuerzos. Por ello, no es raro que la idea sea buscar una realización no solo profesional, sino también personal. Por ello, el hecho de crear un sentimiento de orgullo y pertenencia y convertirse en una empresa atractiva donde trabajar, son dos factores clave.

Así pues, es importante que las empresas empiezen a focalizarse en la implementación de programas de felicidad, motivación, clima, bienestar y actividades colaborativas.

Labor Market Data: Análisis de datos en la selección de nuevos talentos

Un estudio realizado por Jeremy Citro, avisa que la digitalización continúa creciendo, y cada día con más fuerza, en las empresas. El uso de los datos es clave en la búsqueda del talento digital idóneo, que se consigue de los lugares más inesperados.

Según los estudios de Citro, el 87% de líderes mundiales aseguran que la digitalización es una prioridad. Las habilidades digitales son muy demandadas en todos los sectores. Y por consecuencia, nuevos roles están emergiendo en las empresas. En las industrias, la transformación digital está creando enorme tensión a la hora de definir las capacidades que se necesitan. Además, está generando una competición desmesurada entre los llamados ‘new digital talent’, que serán los encargados de manipular los futuras competencias digitales.

¿Cuáles serán las futuras competencias?

Las habilidades que están, y cada vez más, en demanda son el marketing digital, bioanálisis científico, la impresión 3D y la fabricación aditiva, el Internet de las cosas, la ciberseguridad, la batería de litio-aire, el machine learning y la Inteligencia Artificial, la automoción y conectividad, el Big Data y los predictores analíticos, la detección de fraude, entre otras.

Los sectores de la sanidad, finanzas y servicios necesitan nuevos talentos en otras futuras competencias. Las transacciones vía móvil, la usabilidad de robots en las operaciones cirurgícas, los coches que conducen solos, son ejemplos de esta digitalización.

El uso de Datos en la búsqueda de nuevos talentos

Según Citro, el Labor Market Data es el ingrediente esencial para la búsqueda de los talentos que se necesita para la era digital.

El Labor Market Data clarifica la figura del nuevo talento digital a través del análisis de tendencias digitales, gracias a que da una visión realista de las oportunidades para invertir en capacidades digitales en oferta y demanda, no sólo en oferta, que es la tendencia que se ha llevado a cabo en los pasados años. Por último, y lo más importante, identifica a los nuevos talentos.

 El Labor Market Data facilita  la tarea de  búsqueda de capacidades que se necesitan en las empresas, y en consecuencia, sirve de ayuda a los cazatalentos a la hora de incorporar a profesionales.

Según las tendencias globales de reclutamiento de LinkedIn para el 2018, el 50% de profesionales de Recursos Humanos creen que los datos son extremadamente importantes en el proceso de selección de los candidatos. Un 39% de estos profesionales también opina que los datos pueden ayudar a predecir el candidato ideal.

Entender cómo usar los datos mejora el proceso de selección y contratación desde el inicio de captación del talento hasta la efectividad de encontrar un talento que se adapte perfectamente al puesto.
También ayuda a los profesionales a analizar cuál será el nivel de exigencia y preparación de cada candidato, y su posible rendimiento en la empresa, a través de datos como la educación y experiencia profesional.

No tan solo es útil para los contratantes, sino también para los contratados, ya que puede servir de ayuda para planificar sus carreras profesionales. El interesado le gustará saber cuales son las oportunidades que tiene de conseguir trabajo al acabar su etapa universitaria, o su internada en otras prácticas.

Este estudio de mercado ofrece información de diferentes datos estadísticos sobre los empleos según la ubicación y ocupación, el trabajo que hay en el ratio oferta/demanda, las ganancias, el nivel de desempleo y la demografía.

Los Datos revelan las tendencias de búsqueda de los cazatalentos

  • Evaluación de datos en la oferta y demanda, no solo tanto en la oferta.
  • Búsqueda en ciudades donde se encuentran los picos más altos de talento digitales.
  • Más búsqueda en las compañías afiliadas, no tanto en las empresas grandes.
  • Análisis del talento interno, que ya existe en las empresas.
  • Vista puesta en los recién graduados, que son talentos en potencia.

Cambio de habilidades: la automatización y el futuro de la fuerza de trabajo

Un estudio conducido por McKinsey&Company, refleja que en 2030 los perfiles más demandados serán aquellos que cuenten con habilidades tecnológicas, sociales y emocionales, por encima de las habilidades más tradicionales. En la era de la automatización y la digitalización del trabajo, el empleado deberá aportar valor añadido a la empresa. ¿Cómo se adaptarán a ello los trabajadores y las organizaciones?

La inteligencia Artificial y la automatización de procesos están suponiendo un cambio en la manera de entender el trabajo y las organizaciones. Así lo afirma el estudio llevado a cabo por McKinsey&Company. La necesidad de algunas habilidades, tales como habilidades tecnológicas, sociales y emocionales, aumentará, desbancando a aquellas habilidades que se nos exigían antaño, habilidades físicas y manuales. Estos cambios requerirán que los trabajadores profundicen las habilidades que ya poseen, y/o adquieran otras nuevas. Las empresas también necesitarán replantearse cómo se organiza el trabajo dentro de sus organizaciones.

El estudio se ha llevado a cabo en 5 países europeos: Francia, Alemania, Italia, España y Reino Unido, y en EEUU, teniendo en cuenta el impacto empresarial de la tecnología en cada uno de ellos, y poniendo especial atención a las habilidades básicas que más se premian hoy en día.

¿Cómo cambiará la demanda de habilidades con la automatización?

Según el estudio, la demanda de habilidades tecnológicas ha estado creciendo desde el año 2000, se aceleró en 2016 y experimentará un aumento aún mayor entre 2018 y 2030. El aumento en la necesidad de habilidades sociales y emocionales se acelerará de manera similar. Por el contrario, disminuirá la necesidad tanto de habilidades cognitivas básicas como de habilidades físicas y manuales.

Todas las habilidades tecnológicas, tanto avanzadas como básicas, experimentarán un crecimiento sustancial de la demanda. Esto se producirá porque las tecnologías avanzadas requieren personas que entiendan cómo funcionan y qué puedan innovar, desarrollar y adaptar.

En 2030, el tiempo dedicado a usar habilidades tecnológicas avanzadas aumentará en un 50% en los Estados Unidos y en un 41% en Europa. Aun así, el estudio también refleja que las personas con estas habilidades serán una minoría, por lo que se requerirá formación complementaria.

¿Cómo se adaptarán las organizaciones?

Para aprovechar al máximo las nuevas tecnologías, las empresas deberán reorganizar sus estructuras corporativas y sus enfoques para trabajar. Ese cambio requerirá procesos comerciales rediseñados y un nuevo enfoque en el talento que tienen y el talento que necesitan.

El estudio sugiere que las organizaciones cambiarán en cinco áreas clave: mentalidad, configuración organizacional, asignación de actividades laborales, composición de la fuerza de trabajo y recursos humanos. Una clave para el éxito futuro de las empresas será proporcionar opciones de aprendizaje continuo e inculcar una cultura de aprendizaje permanente en toda la organización. Así, la gran mayoría de las empresas encuestadas clasificaron este cambio cultural como el cambio más necesario para desarrollar la fuerza de trabajo del futuro.

Las empresas encuestadas afirmaron que la introducción de formas de trabajo más ágiles (agile methodology) será un cambio prioritario. A diferencia de las jerarquías tradicionales, que están diseñadas principalmente para la estabilidad, las organizaciones ágiles están diseñadas para fomentar el dinamismo. Por lo general, consisten en una red de equipos que se caracterizan por el aprendizaje rápido y los ciclos rápidos de decisión.

Las empresas deberán elegir entre los siguientes cinco tipos de acciones principales a medida que construyen su fuerza de trabajo futura:

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  • Reentrenamiento: Reentrenar implica elevar la capacidad de los empleados actuales enseñándoles habilidades nuevas o diferentes y contratando empleados de nivel inicial con el objetivo de capacitarlos en las nuevas habilidades necesarias. Estas acciones aseguran que el conocimiento funcional interno, la experiencia y la comprensión de la cultura de la empresa se preservan a medida que los empleados adquieren las habilidades que necesitan. Una opción clave para las empresas sería optar por seguir una capacitación usando recursos internos y programas adaptados a la empresa o, por lo contrario, asociarse con una institución educativa que proporcione oportunidades de aprendizaje externo para los empleados. Los datos del estudio apuntan a que las empresas planean centrar los esfuerzos de reentrenamiento en las habilidades que se consideran de importancia estratégica para la empresa, tales como habilidades y programación de TI avanzada, pensamiento crítico y resolución de problemas.
  • Redistribución: Las empresas pueden redistribuir a los trabajadores con habilidades específicas para hacer un mejor uso de la capacidad de habilidades ya disponible para ellos. Pueden hacerlo desglosando las tareas dentro de un trabajo y luego volviéndolas a formar de diferentes maneras, trasladando partes de la fuerza de trabajo a otras tareas que son de mayor importancia o a otras entidades, o rediseñando procesos de trabajo. En el estudio de McKensey, el 55% de líderes de compañía encuestados afirmaron que moverían lateralmente a más personas a roles diferentes o nuevos.
Business People Handshake Greeting Deal at work.

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  • Contratación: La contratación de personas o equipos completos de personas que dispongan de las habilidades requeridas por la empresa es otra opción, aunque la escasez de perfiles especializados en el mercado es un hecho al que podrían enfrentarse todas las empresas. El costo total de la contratación puede ser menor que algunas de las otras opciones, incluido el reciclaje, según las habilidades necesarias. Para tener éxito en la contratación de talentos clave, las empresas deben ofrecer una cultura atractiva y beneficios. Las nuevas herramientas digitales pueden mejorar enormemente la capacidad de obtener, evaluar y reclutar nuevos talentos. La contratación puede darse directamente desde el departamento de Recursos Humanos de la empresa, o a través de la contratación de compañías externas, especializadas en la búsqueda de perfiles tecnológicos más especializados.

 

Las nuevas tecnologías aportarán numerosos beneficios en forma de mayor productividad, pero esta mejora pasará indiscutiblemente por un cambio de mentalidad en el seno de las organizaciones, que cada vez más necesitarán perfiles tecnológicos que les ayuden a sacar el mayor partido de la tecnología. Tanto trabajadores como empresas deberán optar por la formación para seguir creciendo y avanzando de la mano.

El nuevo paradigma laboral: habilidades blandas para trabajos líquidos

En un mundo progresivamente automatizado, donde los trabajos y las tareas dependen cada vez más de la tecnología y la robótica, las soft skills, (o habilidades blandas), emergen como la nueva condición en alza en los procesos de selección laboral. Se trata de unas habilidades que antaño considerábamos menores y no se situaban al mismo nivel que las hard skills, (o habilidades duras).

Por este motivo, aptitudes como la gestión del tiempo, la resolución de conflictos o la gestión del estrés no lograban captar la misma atención que el número de posgrados o másters que habíamos cursado a lo largo de nuestra carrera académica. En un currículum vitae, todo lo que se pudiese demostrar negro sobre blanco prevalecía sobre lo que se encontraba entre líneas.

Pero la actualidad ha acortado la brecha entre las hard skills y las soft skills hasta tal punto que ambas se consideran por igual para elegir el candidato idóneo. Así queda reflejado en un gran número de estudios, como por ejemplo el realizado por World Economic Forum, en el que se concluye que en menos de dos años “un tercio del conjunto de habilidades necesarias para la mayoría de las ocupaciones va a estar compuesto por aptitudes que hoy no son consideradas importantes en esos trabajos”, con lo cual lo duro se derrite mientas lo blando cristaliza. Prima la base que obtienes de las soft skills por encima de lo efímero que supone hoy en día todo lo que agrupan las hard skills. ¡Bienvenidos a la modernidad líquida!

Releer a Zygmunt Bauman nos será de gran ayuda: “¿Qué significa ser flexible? Significa que no estés ligado a nada para siempre, sino listo para cambiar la sintonía, la mente, y adaptarte a las situaciones en cualquier momento que sea necesario. Esto crea una situación líquida. Como un líquido en un vaso, en el que el más ligero empujón cambia la forma del agua. Y esto está por todas partes”.

gráficoDada la tendencia del mercado laboral, es importante que leamos con acierto sus múltiples mutaciones y nos adaptemos con perseverancia a su particular metodología. Un ejercicio en el que nuestras habilidades blandas intervendrán de manera significativa, motivo por el cual son cada vez más consideradas en un mundo tan flotante como es el de las tecnologías de la información (TIC). La gráfica confeccionada por Spiceworks –en el estudio “2017 Tech Career Outlook”– evidencia que se encuentran entre las habilidades más destacadas para los profesionales del sector, juntamente con “Conocimiento en seguridad” y “Networking”.

Debemos, pues, diseñar nuestras candidaturas a un puesto de trabajo atendiendo a este cambio de paradigma. Porque los reclutadores que nos vamos a encontrar en las entrevistas son un nuevo espécimen de Blade Runner, con un fin diametralmente opuesto; en la época de la robótica, buscan los candidatos más humanos. Y debido a este cambio de perspectiva sus preguntas no estarán pensadas para averiguar qué sabemos sino para descifrar quiénes somos.

La mujer en el sector TIC: muchos retos por superar

Hoy se celebra el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Hoy, la igualdad de la mujer es un tema que está más presente que nunca en la agenda de medios, partidos y entidades. Además, en nuestro sector, hay una doble lucha: debemos resolver también la problemática de la escasa presencia de mujeres en el mundo de las TIC.

En España, sólo el 18% del empleo tecnológico es desempeñado por mujeres, según datos de la U-tad, centro universitario especializado en diseño digital. Día tras día, la realidad manifiesta que es un sector muy difícil de feminizar.

Educación y TIC

Mujeres y TIC - Pixabay

Mujeres y TIC – Pixabay

Hoy, el total de mujeres matriculadas en estudios universitarios representan el 54% del total. Pero éstas quedan infrarrepresentadas en aquellas carreras que se engloban en las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), ya que la cifra baja al 12%. Una brecha desproporcionada de la que ha alertado la OCDE en su último informe sobre el panorama de la educación. Y es que la elección de estudios tiene un fuerte sesgo de género. Según numerosos expertos, los principales problemas que provocan esta situación son la falta de mujeres referentes en el sector y la educación que recibimos. Desde siempre, existe una imagen errónea sobre lo que significa trabajar en tecnología.

En un artículo publicado por El País el pasado noviembre, Cristina Aranda, una de las fundadoras de “MTech”, una asociación de comunidades del sector tecnológico que busca despertar y potenciar el talento femenino, explica que uno de los principales problemas es cómo “somos educados”: la “rosificación” en los juguetes y la falta de referentes femeninos. “Si no tenemos nombres de inventoras y de científicas en los libros de texto, ¿cómo vamos a querer ser una de ellas?”, afirma.

Solo 48 mujeres han ganado un premio Nobel frente a 847 hombres. En el caso de los premios Turing, los considerados Nobel de ciencias de la computación, solo tres mujeres han sido galardonadas en los últimos 20 años.

¿Hay solución?

Aunque es evidente que el problema no tiene solución a corto plazo, no puede dejarse de lado. Debemos interiorizar que la presencia de mujeres es necesaria e imprescindible en todos los ámbitos y sectores. Que no se puede invisibilizar el talento de la mitad de la población. Que las empresas son más eficientes si cuentan con talento diverso. De hecho, un estudio de 2013 de la Unión Europea sostiene que una mayor presencia de las mujeres en el sector digital del continente impulsaría un incremento anual del PIB estimado en 9.000 millones de euros.

Aun así, el interés de las mujeres por la ciencia ha subido del 9,9% en 2014 al 13,7% en 2016, según los datos de la última ‘Encuesta de Percepción Social de la Ciencia’.

Dada la importancia de este tema en las agendas públicas, una de las medidas propuestas por el Gobierno durante el pasado mes de febrero, tras reunirse con las principales asociaciones de mujeres del sector, es la elaboración de un Libro Blanco sobre la situación de éstas en el ámbito tecnológico, y la creación de una mesa de trabajo para abordar la brecha salarial. Ésta incluirá representantes de las instituciones y la sociedad civil y tendrá como objetivo plantear soluciones a cuestiones como el descenso de la matriculación de mujeres en estudios tecnológicos de secundaria y en la universidad, la escasa presencia de mujeres en puestos de trabajo tecnológicos, y la influencia sociocultural de los roles y patrones de género en el nuevo entorno tecnológico.

Tecnología, clave para definir los trabajos del futuro

En un contexto como el que vivimos, donde el mercado cambia a un ritmo vertiginoso, nos enfrentamos a la necesidad de dejar atrás el actual modelo de mercado laboral para acoger otro, radicalmente diferente. Pero no solo no debemos tener miedo a estos cambios, sino que debemos saber ver que se trata de una nueva oportunidad. Nuevas industrias aparecerán de la nada, y con ellas, nuevos puestos de trabajo y nuevas oportunidades laborales que eran inimaginables hace pocos años.

Así, aunque el futuro es un terreno que, por definición, nadie conoce, el presente nos ofrece pistas y tendencias, y la más clara es la tecnología. Cada vez están a nuestra disposición más estudios e informes que apuntan a ésta como la base de todos los trabajos que se crearán en los próximos años.

Así pues, se estima que, durante los próximos diez años, aumentará de forma exponencial la demanda de profesionales especializados en programación, marketing digital, big data y expertos en experiencia del cliente.

Según publica el diario El Mundo, de acuerdo con las previsiones macroeconómicas de la Unión Europea, hasta 2020 se crearán 900.000 nuevos puestos de trabajo tecnológicos. Se prevé una necesidad de entre 25.000 y 50.000 programadores y desarrolladores; entre 60.000 y 70.000 empleos en marketing y comunicación (community manager y marketing para el mundo móvil); entre 15.000 y 45.000 puestos relacionados con el diseño visual y la creatividad digital; y entre 10.000 y 14.000 destinados a la estrategia y gestión de negocio.

Aun así, actualmente la situación del empleo tecnológico en España es delicada, ya que faltan profesionales formados, y muchas empresas todavía no pueden abrir sus fronteras a la contratación en el resto del mundo. Por tanto, siguen teniendo muchas limitaciones para encontrar profesionales cualificados, entre ellas la de la movilidad geográfica.

La globalización como parte de la ecuación

Cómo mencionábamos ya en otras entradas de este blog, es necesario buscar un punto de convergencia entre la oferta y la demanda laboral, que, en el sector de las nuevas tecnologías, son dos variables cada vez más dispares. Y precisamente, esta convergencia puede encontrarse a través de ellas.

Los avances tecnológicos, pues, están modificando los hábitos de trabajo y los lugares donde éste se desarrolla. De hecho, desde el inicio de un proceso de búsqueda de candidatos hasta la contratación y realización del trabajo por parte del empleado, puede realizarse a on-line. Así, internet, y, sobre todo, las plataformas digitales específicas para la búsqueda de empleo son hoy la principal herramienta de búsqueda de empleo para un elevado porcentaje de la población activa. Por lo tanto, las TIC permiten agilizar el proceso de evaluación rompiendo con los límites del tiempo y del espacio, manteniendo los índices fiabilidad, validez y homogeneidad.

Así pues, las nuevas tecnologías rompen la barrera geográfica y permiten a las empresas encontrar el candidato mejor y más preparado para la realización de los trabajos tecnológicos especializados, aunque todavía queda mucho camino por recorrer para conseguir, efectivamente, la convergencia total entre la oferta y la demanda en el sector de las nuevas tecnologías.

Employer Branding: un nuevo reto para las compañías

La retención de talento es un concepto que ha sido infravalorado por muchas empresas a lo largo de los años. Pero los tiempos cambian, y los conceptos de negocio también. Cada vez más compañías comprenden que su imagen constituye una de las principales fuentes de beneficios tangibles e intangibles. La retención de talento, pues, va ligada a una realidad, que sería un tipo mercado laboral productivo, equitativo y responsable. Es más, teniendo en cuenta el estado del sector de las TIC en cuanto a oferta y demanda laboral, (se estima que para 2020 se crearán más de 500.000 puestos de trabajo nuevos relacionados con las nuevas tecnologías, y los profesionales serán más bien escasos) esto es más importante que nunca.

A raíz de ello surge un nuevo concepto en el mundo empresarial que está siendo objeto de constante estudio, y que está directamente relacionado con la retención de talento, la productividad y el bienestar de los trabajadores: el Employer Branding

El Employer Branding o fidelización del capital humano es una técnica de marketing aplicada a Recursos Humanos, y se trata de convertir a la compañía en un lugar lo más atractivo posible para los empleados.

Con unos objetivos, una misión y valores claros, estas organizaciones están acometiendo un proceso de transformación cultural que impacta en mejores resultados de negocio. Nicolás Ramillo, Director General de Great Place to Work España.

¿Cómo poner en práctica el Employer Branding en una empresa?

Principalmente, un buen Employer Branding se consigue a través de una buena cultura organizativa de la empresa. No sólo se trata de una estrategia de marketing para quedar bien de cara a la galería, sino que debe (o debería) tener como objetivo principal conseguir la felicidad de los empleados.

Aunque las técnicas y los recursos que la empresa ponga en marcha dependerán directamente de su tamaño, presupuesto y personal especializado, el camino a seguir está claro. Para conseguirlo, hay que empezar por la comunicación interna.  Ésta deberá ser transversal y bidireccional, es decir, de directivos a empleados y de empleados a directivos. Además, la política de Recursos Humanos deberá asegurar un trato responsable entre personas, respetar las legislaciones laborales y de prevención de riesgos vigentes. También es importante velar por la diversidad de edad, sexo y origen en la plantilla. A nivel más concreto, algunas de las principales tácticas que practican las empresas son las siguientes:

  • Plan de carrera: una de las principales demandas de los trabajadores de hoy en día es disponer de la oportunidad de crecer dentro de la empresa e ir adquiriendo nuevos conocimientos y responsabilidades.
  • Beneficios sociales: los hay de muchos tipos. Desde recompensas o incentivos por el buen desempeño laboral a los tickets restaurante o guardería, Team Buildings, etc.
  • Incentivar la creatividad: si la empresa ofrece a los empleados la oportunidad de proponer y desarrollar nuevos proyectos e ideas propias, la motivación aumenta notablemente, e indudablemente esto es positivo para la empresa.

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  • Conciliación y horarios flexibles: trabajar por objetivos, establecer unos horarios flexibles y permitir el trabajo remoto denota confianza en los empleados. El trabajador sabe que se confía en él y lo devuelve con compromiso con los proyectos.
  • Difundir la cultura empresarial fuera de la empresa: esto significa cuidar la comunicación corporativa. Las notas de prensa a los medios sobre un cambio importante que beneficiará mucho a la plantilla, o la publicación de las últimas novedades de la empresa en las propias páginas corporativas, entre otras medidas.
  • Salas temáticas para trabajadores: Algunas empresas habilitan salas temáticas para que sus trabajadores descansen o se inspiren. En éstas podemos encontrar sofás, videojuegos, futbolines, billares, etc.

Así pues, existen ya varias formas de motivar a las empresas para sumarse a esta nueva tendencia: entre ellas, los premios Best place to Work en los que, como indica el nombre en inglés, se premia a las empresas que constituyen el mejor lugar donde trabajar.

El pasado 2017,  el ranking de Great Place to Work España  nos deja algunos nombres conocidos: Adecco, Vodafone, Leroy Merlin o DKV lideran estas listas. Os dejamos un enlace por categorías y número de empleados, por si queréis echarle un vistazo.

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